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Guía de uso manual de tapas Caps Twist para conservas familiares

1.- Consideraciones previas

Esta guía de uso pretende proporcionar al cliente final una serie de consejos útiles de cara al cierre manual de tarros con tapas Twist Off. Antes de comenzar con unas definiciones básicas es importante recalcar (lo repetiremos en más ocasiones) que las tapas Twist Off no están concebidas para cerrar a mano, por lo que el contenido de este documento no puede ir más allá de intentar optimizar el cierre manual, pero siempre siendo consciente de esta limitación. Por ello, no podemos garantizar que el cierre manual nos dé un cierre perfecto, aunque podamos obtener un buen resultado con estas recomendaciones en el cierre de conservas familiares.

Tarro de vidrio con tapa


2.- Definiciones básicas

Tarro de Vidrio: El tarro o bote de vidrio es el envase por excelencia para conservar todas las propiedades de los alimentos. El vidrio es el material más saludable para preservar cualquier producto ya que es impermeable a los gases y no transmite olores ni sabores.

La transparencia del frasco tiene la ventaja de permitir ver su contenido sin necesidad de abrir el envase. Es reciclable 100% y muy versátil.

Un envase de vidrio tiene básicamente 3 partes: fondo, cuerpo y boca (hilos).

El cierre válido para este bote es la tapa metálica Twist Off. Este sistema de cierre destaca por su facilidad de cierre y apertura.


Tapa Twist Off: Fabricada de hojalata o acero, está recubierta de barniz por la parte exterior del metal para su protección y decoración y por la parte interna se le aplica un compuesto sellante (polímero) apto para la alimentación. Suele tener entre 0.15mm y 0.20 mm de espesor. La tapa puede tener entre 4 y 6 uñas (parte interna), las cuales no garantizan el cierre del tarro pero sí ayudan a que el tarro cierre bien. No son reutilizables, por lo que una vez abiertas deben ser desechadas. Hay que tener en cuenta que no son tapas de rosca métrica, por lo que corremos el riesgo de pasarlas. Sus partes básicamente son: en el exterior: panel, hombro, falda, rizo y uñas; y en el interior la junta sellante.

Espacio de cabeza: Espacio que queda libre entre la capa superior del producto envasado y la parte interna de la tapa (compuesto sellante). Se define en función del producto y de la temperatura de envasado.


3.- Consejos para el llenado

- Mantener unas condiciones de llenado con limpieza para evitar la contaminación de la superficie de cierre de la boca del tarro.

- Para productos cocinados se aconseja una temperatura mínima de llenado de 65˚C, preferiblemente mayor, a ser posible a hervor.

- El nivel de llenado debe ser homogéneo y el volumen de espacio de cabeza adecuado para evitar un cierre defectuoso. A modo orientativo, en el caso de productos envasados en caliente, deberíamos intentar acercarnos lo máximo posible al principio del hilo de la rosca, para que cuando el producto se enfríe se contraiga el producto y baje, produciendo así un vacío físico o natural.

- Si decidimos envasar en frío o por debajo de la temperatura mínima recomendada (65˚C) para pasteurizar posteriormente debemos dejar más espacio libre (aproximadamente llenar hasta la contraboca) para cuando el producto se dilate no llegue a tocar la parte interior de la tapa, ya que esto provocaría un estirado de las uñas, quedando floja la tapa tras el enfriamiento.


4.- Proceso de cierre

- Una vez llenado el tarro, preferiblemente directamente desde la olla de cocción con ayuda de un cazo y respetando los consejos de nivel de llenado anteriores, proceder a limpiar la boca del tarro para evitar que cualquier resto de producto pudiese impedir el correcto cierre de la tapa.

- Sujetando el tarro con unas pinzas o guantes para evitar quemarnos colocar la tapa sobre la boca del tarro y girar en sentido de las agujas del reloj sin forzar, teniendo en cuenta que no es una rosca de hilo como la de los tornillos, por lo que corremos el riesgo de pasarla. Más apretado no implica mejor cerrado.

- La uña debe quedar lo más cercana posible a la mitad del hilo,  a su derecha sin sobrepasar nunca la línea de molde de la boca, lo que provocaría un cierre excesivo, con deformaciones en las uñas y corte de la junta sellante.


5.- Comprobaciones del correcto cierre

Una vez efectuado el cierre manual, existen algunas sencillas comprobaciones para verificar que el cierre se ha realizado de manera correcta. Lo ideal sería realizar un muestreo entre los tarros envasados en función de la cantidad.

- Sonido de la tapa. Si el vacío se ha realizado correctamente la tapa no debe sonar hueca, debe ser un sonido consistente. En el caso de que la tapa tenga botón, el botón no debe retraerse con la presión.

- Con el vacío la parte central de la tapa se debe arquear ligeramente, por lo que si ponemos una regla como nivel en la parte superior, la hoja de un cuchillo fino debería poder pasar por debajo de la regla.



- Marcar con rotulador indeleble una línea en la tapa justo a altura de la junta de molde de la boca. Aflojar la tapa sin llegar a abrirla (sin pasar el hilo) y volver a cerrar sin apretar fuerte. Si la línea marcada se  ha desplazado sólo entre 4 y 6 mm respecto a la junta de molde de la boca podemos considerar que el vacío se ha realizado correctamente y el cierre ha sido correcto. En este caso, aconsejamos consumir los tarros comprobados en primer lugar, o pasterizarlos posteriormente al haberse eliminado el vacío con esta operación.


28 de noviembre de 2016 · Publicado en Novedades | Técnicas de conservación

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